Ana González, voluntaria en Cáritas, nos acerca su mensaje para Navidad
La época de Adviento llega a su fin y con ello comenzamos con los preparativos para el nacimiento del niño Jesús el día de Navidad. Un año más, la Navidad se verá empañada por la pandemia, pero esperamos no perder el espíritu alegre y celebrativo de la ocasión. Ana González, es voluntaria en Cáritas en la Parroquia de Rekalde desde hace años y participa en el área de la acogida.
“La Navidad es el gran momento para preparar, reflexionar, vivir y hacer presente a la familia de Nazaret, transeúntes, sin domicilio, sin medios para preparar el nacimiento de su Hijo Jesús y que va a ser nuestro salvador, de quién yo me fío y es mi guía y referente en la vida”, explica Ana.
Durante el tiempo de Adviento, en la Unidad Pastoral realizamos encuentros, reflexiones y vivencias en grupo. Junto a esto, hacia el final de este momento litúrgico, los grupos de jóvenes de la Unidad Pastoral de Arraizpe, hacen entrega en la oración del 24 de diciembre, de la Luz de la Paz de Belén. Una luz, que viaja desde Belén y se reparte en todo el mundo para la llegada del Salvador Jesús.
“Lo más especial que recuerdo de la Navidad en la Unidad Pastoral son los encuentro que me ayudan a poner los pies en la tierra para no dispersarme del verdadero sentido navideño. Si que tengo que decir con cierta pena que los encuentros han sido de personas adultas, de cierta edad y vivencias similares, echando en falta los encuentros intergeneracionales”, apunta Ana.
Programar encuentros intergeneracionales donde escucharnos es fundamental. Sintiéndonos cercanos, disponibles y construyendo desde el apoyo, la escucha y el ánimo, sabiendo que hay que mantener viva la ilusión y la esperanza, en hacer presente con nuestros actos el nacimiento de Jesús de Nazaret. Construyamos y creemos una comunidad, unamos sentimientos, corazón y propuestas caminando en la misma dirección.
Mensaje para la unidad pastoral
