El pasado domingo 22 de febrero, la comunidad de la Unidad Pastoral Arraizpe tuvimos la
oportunidad de formar parte de un encuentro con el obispo Joseba Segura, en la parroquia
Ntra. Sra. del Rosario. En dicho encuentro dialogamos sobre la Carta Pastoral de
Cuaresma-Pascua del año pasado, llamada “El contraste paciente. Repensando la relación
Iglesia-Mundo”. Fue un encuentro sencillo, nos sentamos a escuchar, a compartir, y sobre
todo, a preguntarnos qué significa hoy vivir la fe en medio de nuestra realidad concreta.
Todas las jóvenes pudimos trabajar esta carta en nuestros grupos de referencia,
reflexionando sobre la presencia de la Iglesia en el mundo actual, siendo este un contexto
marcado por grandes cambios. Además, tuvimos la oportunidad de hacerle preguntas a
Joseba, tanto sobre esta carta, como sobre otras cuestiones que nos inquietaran respecto a
la Iglesia y a nosotras como sociedad en ella. Entre todas las preguntas, respuestas y
temas tratados, a nosotras como comunidad, hay una frase que hizo que todas las dudas
que nos pudieran surgir sobre la Iglesia y la sociedad de hoy en día desaparecieran: “La
comunidad de la UP Arraizpe, de esta parroquia, sois la Iglesia”.
La Iglesia puede parecer algo inmenso, casi inabarcable, una institución con siglos de
historia y desafíos enormes. Pero, en el fondo, su verdad más profunda se sostiene en lo
pequeño, en lo cotidiano, en lo que cada una decidimos hacer cada día. Muchas nos dimos
cuenta de que por mucho que la palabra Iglesia pueda sonar a algo poco tangible, puede en
verdad llegar a ser algo tan real como la comunidad que hemos formado entre Rekalde,
Peñascal y Uretamendi. La fe se mantiene porque hay personas concretas que la cuidamos,
comunidades que nos reunimos, rezamos juntas, nos escuchamos, nos acompañamos en
las dificultades y celebramos las alegrías. A veces podemos pensar que somos una parte
mínima dentro de algo mucho más grande; y, sin embargo, puede que sea precisamente al
revés. En estas comunidades pequeñas como la nuestra es donde la Iglesia se hace real,
donde deja de ser una idea abstracta y se convierte en vida compartida.
Además de reflexionar sobre la Carta Pastoral y sobre la responsabilidad personal de
sostener la fe en lo cotidiano, veíamos delante de nosotras a quienes daban un paso
consciente para reafirmar su compromiso cristiano. Quizá la conclusión más clara de aquel
día es que la fe no se hereda como una costumbre, sino que se elige, se cuida y se
construye juntas, día a día, tal y como hicieron Imanol, Jon, Mikel, Lander, Maider y Mikel.
Nekane Calderón




