En noviembre, los locales de la parroquia de Miribilla acogieron un evento interreligioso e intercultural que reunió a personas de diversas procedencias y trayectorias. Desde las 10:30 de la mañana, los y las asistentes, identificadas por colores en sus pegatinas para formar grupos, participaron en una jornada llena de reflexión, aprendizaje y convivencia.
El día comenzó con una cálida bienvenida, acompañada de un tradicional té de menta, que permitió a los participantes reencontrarse y conectar entre ellos. Entre los asistentes había representantes de grupos de escultismo, asociaciones juveniles y miembros de comunidades de San Adrián, Indautxu y Rekalde.
Las actividades incluyeron oraciones interreligiosas en castellano y árabe, dirigidas por Joseba Segura obispo de Bilbao y el imán de la mezquita de Bilbao, que promovieron la unión espiritual. Posteriormente, los y las asistentes se dividieron en grupos para compartir sus historias y motivaciones personales, destacando relatos de jóvenes migrantes de Marruecos, Senegal, Colombia y Centroamérica.
La jornada acabó con los testimonios. Entre ellos, un joven marroquí relató su viaje como menor no acompañado y su proceso en el País Vasco; un joven senegalés compartió su experiencia cruzando fronteras de forma arriesgada para buscar un futuro mejor; y una joven de Zaragoza reflexionó sobre cómo la fe la había acompañado en momentos difíciles, mientras trabajaba por construir una comunidad inclusiva.
El evento también incluyó un almuerzo que compartieron entre los y las asistentes, seguido de un concierto multicultural que combinó música marroquí con canciones populares. La jornada concluyó con un taller de gestión emocional, brindando un espacio para reflexionar sobre las vivencias compartidas.
Este encuentro fue un ejemplo de cómo el diálogo y la cooperación pueden generar un impacto positivo en las comunidades, promoviendo el respeto y la solidaridad.
