Este fin de semana, un año más, un grupito de jóvenes nos hemos ido de retiro a Galdames, con la intención de dedicar un tiempo, ya que habitualmente la rutina diaria nos complica más, para encontrarnos y orar con Jesús. Y al mismo tiempo seguir haciendo comunidad y familia.
Este año el lema del retiro ha sido “caminar juntas para ser Iglesia y salir al mundo”, ya que queríamos seguir profundizando sobre algunos de los retos que tenemos como UP y también como Iglesia de Bizkaia, como son la sinodalidad y la corresponsabilidad.
A lo largo de todo el fin de semana hemos ido orando en 4 claves, que han sido:
- Jesús me llama por mi nombre
- Jesús me pone en relación con otras personas
- Jesús me pide que ponga mis dones y talentos al servicio de la comunidad
- Jesús me pide que no me encierre en mi comunidad y que salga a dar testimonio de él al mundo.
El sábado poco a poco fuimos adentrándonos en momentos de oración personal, donde pudimos descubrir y disfrutar de la relación personal con Jesús. En ese momento fuimos conscientes e hicimos lectura de que normalmente se acerca en lo cotidiano, en lo sencillo, aunque en algunos momentos no seamos capaces de verle. Y también fuimos compartiendo algunas de las llamadas que fuimos percibiendo, personalmente, como fueron “seguir caminando paso a paso, juntas pero sin ser perfectas”, “tener la necesidad de seguir compartiendo la fe y el amor que Dios nos tiene”, “ser testimonio de vida y de fe, siendo creíbles y teniendo coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos”.
Acabamos la tarde compartiendo la eucaristía y después un tiempo donde seguir compartiendo vida.
El domingo empezamos con un momento de oración personal para conectar con nosotros mismos. Después, dedicamos un tiempo a la propuesta del trabajo del sínodo que se nos propone desde la diócesis, donde se pudieron compartir sus visiones, preocupaciones, retos, … fue un momento muy enriquecedor ya que fuimos compartiendo y haciendo un ejercicio de comunidad.
Y como broche final, sabiendo que es algo que lo vivimos como regalo, algunos de los allí presentes compartieron su propio testimonio de fe y de vida pero no sólo en el ámbito de la comunidad sino de su compromiso en otros ámbitos, como puede ser desde el ámbito educativo, laboral, eclesial y familiar.
Acabamos el encuentro compartiendo comida y agradeciendo por todo lo vivido cada una de nosotras y también por haber tenido la oportunidad y experiencia de seguir sintiéndonos unidad.


