Hoy, miércoles de ceniza, comenzamos la Cuaresma. Ese bonito camino de 40 días hacia la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Se nos ha planteado muchas veces que la Cuaresma es un camino de sufrimiento, puesto que es mayormente oración, ayuno y limosna; y cuando se trata de quitarnos algo nuestro, ya sea comida, tiempo o dinero, ya nos duele. Pero la Cuaresma no es únicamente esto. Estos días recordamos los días que estuvo Jesús en el desierto preparándose para dar la Vida por nosotros. 40 días en los que estuvo exclusivamente pensando en ti y en mí y lo que iba a hacer por nosotros y nosotras.
Por eso, más allá de lo que propone la Iglesia hacer, hoy es un buen día para pensar en todas aquellas personas que sufren actualmente: los que sufren el hambre, la pobreza, las guerras, la tristeza, la soledad… y mirar que podemos hacer nosotros y nosotras por esas personas. La Cuaresma es un buen momento para acompañarlas en su dolor y en su sufrimiento, y mientras las acompañamos, acompañar así a Jesús en su desierto participando verdaderamente con Jesús y de la mano de Jesús en esta Cuaresma.
Por eso nos preguntamos: ¿Qué puedo hacer? ¿qué me pide Jesús? ¿a qué tengo que renunciar en este tiempo para poder parecerme más a Él?
En lo referente a la oración, ¿Qué puedo hacer?
- Dar gracias por lo que tengo.
- Dar gracias por lo vivido.
En lo referente al ayuno, ¿Qué puedo hacer?
- Emplear parte de mi tiempo libre a estar con alguien cercano que pueda sufrir por algún motivo.
En lo referente a la limosna, ¿Qué puedo hacer?
- Regala una sonrisa.
- Regala palabras cariñosas.
Patxo Ateca
Seminarista de la Diócesis de Bilbao en la UP Arraizpe
