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Experiencia voluntariado en la cárcel de Basauri

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Me gustaría recoger todos aquellos pensamientos y sentimientos que me han generado unos días junto a los presos de la cárcel de Basauri, pues quien sabe cuándo podría releerlos con objetivo de buscar a mi yo del pasado, idealista y comprometido.

De una forma breve y concisa, querría compartir como es el sistema penitenciario de nuestra sociedad, el tipo de vida que se lleva desde el interior y la calidad de personas que te puedes encontrar.

Mis expectativas con este campo de trabajo eran altas, incluso ingenuo de mí, utópicas, ya que pensaba que me cambiarían altamente la forma de percibir, entender y valorar mi propia vida. Es verdad que sí que han transformado ligeramente el prisma con el que ojeo a los demás pero a pesar de ello sigo siendo el mismo que entró por las puertas de acceso el viernes 13.

Bajo unas claras directrices de no juzgar, ni interesarme por las tropelías que habían hecho que estos individuos recalarán en estas dependencias, fui encontrándome con personas normales y corrientes, al igual que lo podría haber hecho en las calles de mi barrio una tarde-noche cualquiera. Llegué a observar compañerismo entre ellos, solidaridad cuando un preso animaba a salir del txabolo a otro para distraerse participando en los juegos que habíamos organizado los voluntarios y a su vez también se vislumbraron atisbos de remordimiento por sus actos del pasado y raíz de su desgracia personal.

Es un lugar que bien puede ser un reflejo de la sociedad, donde aflora la multiculturalidad, las ganas por satisfacer los deseos más animales; el placer, la venganza, la ira… atravesando la estrecha línea de lo conocido por muchos como “el bien y el mal”. Pues este voluntariado me ha enseñado que yo también tengo mis propias cárceles donde me encuentro encerrado bajo el yugo del capitalismo, el consumismo, la mirada crítica de “el que dirán” y seguir con las normas “no escritas” de lo que tiene que ser un adulto blanco con estabilidad económica y bajo un paraguas de familia estructurada, imposiciones sociales. Atado me hallo a las cadenas del banco, del trabajo y de lo material.

Del mismo modo, me siento afortunado por tener libertad, de movimiento, económica, de decisión. Y es en el deseo de los presos de volver a ser libres y bien plasmado en la última canción que se entonó durante la eucaristía del domingo con las estrofas de Nino Bravo donde te agradecen los horas que has compartido con ellos.

Estos momentos me han ayudado a acercarme al perdón. Una acción que me resultaba no tan complicada en acciones del día a día pero que se torna en prácticamente imposible cuando se trata de abusadores, agresores, asesinos, etc. Uno de los papeles que me venían a la mente era el recogido en la película de Maixabel con las victimas y victimarios de ETA, y el proceso de transformación de unos y otros para llegar a acercarse, mirarse a la cara, perdonar y pedir perdón. Afortunadamente no he pasado por ese tipo de experiencias tan fuertes, pero si que he conseguido ponerme en al piel de ellos y los sentimientos que me sobrevenían me han generado controversia y conflicto interno. Una sensación donde ciertamente quedaba retratado como ser humano y de la que no quería que perdurase en el tiempo.

Envolviendo a toda esta atmósfera estaba la figura de Jesús, como mi estilo de vida y de la de todos los cristianos. He sido capaz de verle en el acercamiento a los más necesitados y marginados de nuestra sociedad, a los pobres de espíritu y a los descarrilados en su vida. Jesús dio ejemplo estando con las prostitutas, los enfermos, los ladrones y en ellos vio esperanza y la obra de Dios. Creo que es la tarea más difícil como cristiano. No ser jueces sino hermanos de nuestros prójimos. Veo que me lo tengo que plantear como objetivo en mi ser cristiano. El hecho de estar con aquellos a pesar de que me generen discrepancias, desazones o rechazo, es decir con los distintos. Lo sencillo es rodearse de tus iguales, pero no siempre hay que ir por el camino más sencillo sino por el debido.

Álvaro Trepiana

Voluntario campo de trabajo cárcel de Basauri 2022