El Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo fue declarado por las Naciones Unidas en 1975. En el Mundo Laboral reivindicamos ¡Derribemos los muros de la precariedad y la desigualdad que vivimos las mujeres trabajadoras!
El 8 de marzo de 1857, miles de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles de Nueva York con el lema ‘Pan y rosas’ para protestar por las míseras condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil. Fue una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos.
El color morado es el color representativo del Día de la Mujer, y el que adoptan las mujeres como signo de la reivindicación. Fue el color que en 1908 utilizaban las sufragistas inglesas. En los 60 y los 70 las mujeres escogieron este color como símbolo de la lucha feminista y posteriormente se le asoció a la jornada que se celebra cada 8 de marzo.
Un año más saldremos a las calle a reivindicar la igualdad en todos los ámbitos, en un sistema capitalista heteropatriarcal que nos oprime, invisibiliza y discrimina, empobrece y excluye en el mercado laboral y que la crisis sanitaria ha agravado aún más , ya que la pandemia ha retrasado el logro de la igualdad en 135,6 años, según el Foro Económico Mundial (FEM).
Además, hemos estado más expuestas, y lo seguimos estando, a la COVID-19, pues trabajamos, mayoritariamente, en el sector servicios y cuidados: sanidad, educación, hostelería, comercio, sosteniendo los sistemas de cuidados y trabajo doméstico lo que significa que incluso en estos momentos, que, poco a poco se va notando cierta recuperación económica en nuestro país, a nosotras se nos sigue dejando fuera. Algunos los datos que lo corroboran:
- La tasa de actividad de las mujeres se sigue manteniendo un 10% más baja que la de los hombres.
- La temporalidad ya llega al 41% y los contratos a tiempo parcial al 74%.
- La tasa de desempleo ya alcanza el 16,36%, 3,5% más alto que el masculino..
- Las mujeres cobran 14,1% menos que los hombres de media, lo que equivale a dos meses de salario.
- Las mujeres trabajan gratis 43 días al año.
- Las mujeres de entre 25 y 44 años sin hijos tienen la más alta tasa de empleo (72,8%). A medida que aumenta el número de hijos e hijas, disminuye dicha tasa .
- El 27,2% de las mujeres se encuentran en riesgo de pobreza.
- La pensión media de las mujeres es de 837,98€ mientras que la de los hombres es de 1260,02€.
Estos porcentajes reafirman la situación de vulnerabilidad que vivimos: sufrimos más el paro, la temporalidad, la parcialidad y el desempleo. Cobramos menos, trabajamos más. Se nos castiga por ser madres. La cuantía de nuestras pensiones son más bajas. Si somos jóvenes e inmigrantes la desigualdad se duplica.
Una sociedad donde sigue siendo constante la violencia machista que nos quita la vida, que nos viola, que cosifica nuestros cuerpos , que omite la perspectiva de género en la medicina y nos empobrece . Una sociedad que en los conflictos bélicos mujeres y niñas son violadas como botín de guerra y que en paises africanos luego son repudiadas por sus propias familias, donde todavía se practica la mutilación genital femenina, la trata de mujeres con fines sexuales, y donde la noche y las calle nos siguen estando prohibidas en mayor o menor medida.
Por eso, en este 8 de marzo, más que nunca:
- Reivindicamos el derecho a un trabajo digno y a la dignidad del trabajo.
- Compartimos con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que la salida a esta situación pasa por la recuperación con perspectiva de género, reflotando a las trabajadoras sumergidas, introduciendo subidas de salario mínimo, incrementando los servicios públicos que mejoren sus condiciones para la participación y asegurando la implantación de igual salario a igual trabajo.
- Demandamos un cambio de modelo en la organización y financiación de los cuidados, de manera que se convierta en una prioridad política y mejore las condiciones de empleo en este sector altamente feminizado.
- Hacemos una llamada a todas las mujeres para generar espacios seguros en los que nos encontremos y tomemos conciencia de que nuestra situación de desigualdad y discriminación está provocada por un sistema social (patriarcado) y económico (capitalismo) que nos ignora y utiliza.
- Nos comprometemos a seguir luchando junto a otros movimientos y organizaciones eclesiales, sindicales, sociales y políticas para acompañar a las mujeres; cambiar la mentalidad patriarcal y capitalista; trabajar para que las instituciones garanticen los derechos de todas las mujeres a un trabajo digno; y a seguir generando experiencias que vislumbren una sociedad más justa e igualitaria.
- Queremos seguir construyendo, en nuestra Iglesia y en el mundo, la comunidad de iguales que Jesús creó; y, como aquellas mujeres discípulas que anunciaron su resurrección, seguir comunicando la esperanza en nuestros ambientes, promover la justicia social, los derechos humanos y la igualdad de género. Porque no hay esperanza sin lucha, seguiremos trabajando “hasta que la igualdad se haga costumbre”.
Saldremos a pedir y gritar por la igualdad, hoy saldremos a las calles organizadas desde el feminismo y pediremos un sistema de cuidados públicos; Luchando cambiamos el mundo; las vidas en el centro; Juntas y en lucha contra las desigualdades; Juntas y en lucha por nuestra emancipación.
Y en la Iglesia también hay una revuelta de Mujeres, hasta que la igualdad sea real, y hoy en las calles y en nuestra iglesia se oirán gritos como: Iglesia despierta mujeres en revuelta; Con voto con voz así nos quiere Dios; limpiar y poner flores que lo hagan los señores; En vez de limpiar queremos predicar; Iglesia en equidad mas voto e igualdad.
Y Decimos basta de ser invisibilizadas y silenciadas, apostemos por un humanismo integral por una sociedad de igualdad, justicia social, democracia directa y libertad solidaria, como nos legó la lucha a través de los tiempos de tantas mujeres que lucharon por la igualdad.
Luchamos contra un patriarcado, que nos somete a una desigualdad y discriminación por ser mujeres. A una discriminación, explotación, marginación, invisibilidad publica, en una injusta brecha salarial, en acceso a empleos de responsabilidad, en unas pensiones, en un reparto del trabajo domestico y de los cuidados, en una explotación mercantilista y objetualización sexual. Reivindicar vidas libres de violencia machista y para ello es importante seguir organizadas denunciar fomentar el autocuidado y estar dispuestas a defender nuestros derechos.
El feminismo es una política de transformación social en el presente y mirando al futuro y esta pandemia nos da la posibilidad de que vengan tiempos mejores porque los llevamos tiempo construyendo. Y hay que hacerlo desde la reflexión, actuación y estando juntas y desde la sonoridad y por ello volvemos, seguimos en las calles que nunca dejamos, cada 8M nos sirve para generar más organización, para tejer esa potente telaraña y para que todos los corazones de este mundo crezcan en igualdad.
Este 8M de nuevo las calles de Bilbao tendrán voz de Mujer, y se teñirán de reivindicaciones feministas, se teñirán de morado, nos volveremos a juntar un año más por la igualdad, desde la esperanza.

Manifestación
Día: Martes 8 de Marzo de 2022
Lugar: Corazón de Jesus
Hora: 19:30
Carmen Carcedo Alarcia
Militante de la HOAC de Rekalde
